PROPUESTA DE EXPRESIÓN ESCRITA PARA EL MEDIEVO

En clase se respira ambiente medieval, por lo que propongo a los alumnos que se inspiren e imaginen que son un personaje de la época, que explica en primera persona un momento emocionante de su vida.

08 febrero 2010

EL BARÓN DE LA CORONA DE ARAGÓN de Julio Maldonado


Soy Julio de Aragón, barón de la Corona, llegar aquí no ha sido fácil, todos creen que el cargo es siempre hereditario y que es imposible ascender a él de otra manera, pero no siempre sucede así.
Yo era siervo, trabajaba las tierras de mi señor y pagaba mis impuestos, como cualquier siervo corriente.Todo comenzó el día de mi boda; yo por aquel entonces no tendría más de 20 años. El noble propietario de mis tierras, al que yo servía con fidelidad, exigió disfrutar del derecho a estar la primera noche de nupcias con mi esposa; yo no pude soportarlo y me rebelé. El noble, al ver mi reacción, se enfadó enormemente y se apropió de mis bienes y de mi mujer, para luego desterrarme.


Anduve desorientado por la montaña que había en los alrededores del castillo, desesperado por haber perdido a mi mujer y decidí comer algo. Después de una cena a base de peces pescados en el río, me dirigí a la ciudad más cercana.

A pesar de mi edad, 25 años cumplidos, conseguí colocarme como aprendiz en un taller de carpintero. A los pocos años me hice oficial y luego maestro. Siempre fui muy trabajador, supongo que a eso se debió mi fama, ya que construí grandes palacetes y ayudé en iglesias y catedrales.
Me convertí en un hombre acaudalado, pero no todo fue un camino de rosas, aún recordaba a mi mujer por las noches.


Un día, el rey de la Corona vino a mi palacete en el que hacía poco vivía, me transmitió que su deseo era construir un nuevo palacio para su sobrina en la afueras, porque quería nombrarla baronesa, pero el rey decía que antes había que casarla, y mientras tanto ir construyendo el palacio.
El día que fui a palacio para que la sobrina de rey me hiciera saber cómo quería que fuera su palacio, me quedé sin aliento y en un instante el corazón me dejo de palpitar: era la mujer más bella que había visto jamás, pero era la sobrina del rey y yo sabía que no tenía ninguna posibilidad.
En sucesivas visitas oficiales al palacio real era obvio que saltaban las chispas, pero era imposible. Así que un día, arriesgando todo lo que tenía, me presenté en palacio solicitando audiencia al rey y una vez estuve frente a él le dije lo que sentía respecto a su sobrina.
El rey no se sorprendió; es más, dijo que lo sabía y no tuvo ninguna objeción en concederme la mano de su sobrina, ya que el padre de ella había muerto.
Nos casamos en nuestro palacio, ya acabado, y fui nombrado barón.
Ahora intento gobernar mis tierras con humildad, eso sí, castigando a los malhechores, pero no cobro rentas altas y me porto bien con mis campesinos.
Pronto nacerá nuestro hijo, aún no sabemos qué nombre ponerle, ahora me pregunto después de todo lo que he pasado, qué me hubiera pasado aquel día si yo no me hubiera rebelado, qué sería de mí, pero ahora voy a tener un hijo, tengo una esposa que me quiere, ¿qué más puedo pedir?