
Yo como otros caballeros sobrevivo gracias a las frutas que encuentro en el bosque y los animales que he cazado y Edu, como otros ladrones, sobrevive gracias a las cosas que roba.
Es un día como otro cualquiera, he llegado a un pueblo llamado Barcelona. Entro en el pueblo como cualquiera caballero y compruebo que las personas viven como los animales, no hay libertad ni derechos para la gente común, sólo para los señores feudales y caballeros como yo. Y claro para el rey.
Como siempre yo pregunto cosas sobre Edu a las personas del pueblo, pero nadie sabe nada.
Cada vez me siento más inútil por no saber nada sobre él, pero de repente he tenido un idea, si a Edu le gusta robar el dinero de los personas más ricas y yo soy un persona rica, él vendrá a robarme si me doy a conocer como tal. Así yo, don Héctor, me convierto en un importante comerciante, cada vez soy más rico y me hago notar para llamar su atención. Aparento ser un burgués de los más ricos y más poderosos del Europa. Me está sirviendo para ampliar mis riquezas, porque comerciando me estoy haciendo uno de los hombres más ricos de Europa, aunque de Edu, ni rastro.
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