PROPUESTA DE EXPRESIÓN ESCRITA PARA EL MEDIEVO

En clase se respira ambiente medieval, por lo que propongo a los alumnos que se inspiren e imaginen que son un personaje de la época, que explica en primera persona un momento emocionante de su vida.

08 febrero 2010

LA PRINCESA de Georgina Navalles

Mi nombre es Sarai. Soy princesa, sé escribir y leer. Siempre he visto como los plebeyos trabajan para mí y mi familia. Mi padre, el Rey Peter II, es cruel con ellos y con todo el mundo, hasta conmigo.
Estoy en mi cuarto con dos guardias en la puerta, a falta de dos horas de mi boda, una boda cruel y pactada con un noble que sólo piensa en dinero y en mujeres. Tiene diez años más que yo. Sé que sólo se quiere casar conmigo para matar a mí padre y hacerse con el trono.
Están llamando a la puerta. Es él, lo sé. Los guardias tienen ordenes de no dejarlo pasar, pero el entrará y entonces me maltratará y me acosará. En otras circunstancias, que un noble tratara así a un representante de la realeza supondría la pena de muerte, pero al ser yo mujer y él “amigo” de mi padre nadie me creería.
Sólo se me ocurre una cosa, rezar. Rezo y rezo sin parar, entonces oigo unos pasos que se alejan, es un milagro, no lo han dejado entrar, pero esto sólo es una anécdota, porque la vida que me espera es un infierno, supongo que es por eso que Dios se ha compadecido de mí y no ha dejado que este aristócrata malvado se me acerque.
Mis sirvientas me visten, me peinan y me maquillan. Sólo faltan diez minutos antes de la maldita boda.
Entro en la iglesia, todos los invitados están levantados. Me acerco al altar y me pongo en frente del noble con el que tengo que unir mi vida para siempre. Aún no os he dicho su nombre, se llama Thomas Henrrie.
Estoy apunto de dar el “sí quiero” cuando veo que Thomas tiene un cuchillo muy bien afilado en su bolsillo derecho. Pretende matar a mi padre, el rey de Inglaterra, una vez yo acepte la pregunta que me acaba de hacer el capellán. Pero si digo que no, clavará este cuchillo en mi corazón como quién rompe un papel.
¿Qué hago? Una princesa debe fidelidad al rey, pero no quiero morir, sólo tengo 18 años, aunque si acepto tendré una vida amargada y maltratada.
Llevo un minuto sin decir nada, el cura espera mi respuesta, entonces, mis ojos llorosos ven como la mano de Thomas coge el puñal con fuerza, subo la cabeza y lo miro a la cara y veo un rostro despiadado, dispuesto a lo que sea para conseguir el poder.
Estoy decidida a dar la vida por mi reino, pero ¿quién me asegura que una vez muerta, Thomas no matará a mi padre?
GEORGINA NAVALLES